22 abril 2010

DIA SEIS (poema largo con inconsistencias médicas y literarias)



I (presencia)
Soñaste otra vez con la letra de tu padre
era poeta y escribía las mayúsculas como vestidas de fiesta
te ponen un antibiótico
estoy obsesionado con escribir las horas en que lo hacen (3:39 a.m.)
no entiendo mi letra, está oscuro,
un baile a saltos de palabras disparejas con lapicero barato
un vals de letras prolijas escritas con pluma (las de tu padre)
puedo oler la tinta china
el recipiente transparente, la tinta negra brillante y aguada,
por los tubos pasa un liquido blanco, espeso,
te han subido el goteo a 90
siento la presencia de tu padre
Carlos María a los pies de la cama
es enorme y viste traje marrón
parece una foto, pero el bigote lo delata, es real y distinguido
te mueves algo agitada la sábana se enreda
él visita tu respiración
te calmas
entra la enfermera
ella no puede ver al abuelo, solo me dice…“ahora un calmante…” (4:01 a.m.)
desconecta un tubo de tu mano
saca el frasco vació del antibiótico
coloca el calmante
Carlos María y yo lo observamos con curiosidad medica
la enfermera hace el extraño ritual de estrujar el cordón
por donde pasará el líquido, luego regula el goteo
Carlos María me mira
me está pidiendo que escriba la hora, (4:03 a.m.)
Carlos María se ríe de mi letra
le pregunto con la mente “¿A que has venido?”
“Vengo a dictarte una carta para mi pequeña”
La pequeña se mueve, tose, abre los ojos por un instante
dice algo incomprensible, sonríe, se vuelve a quedar dormida
entiendo el mensaje (creo).

II (carta)
“Querida hija mia
¿recuerdas que viajabas echada en la parte de atrás
del Willys Overland plateado que manejaba tu madre?
íbamos a Casa Marilú a comprarte esa muñeca
con medias tres cuartos y chaqueta cuadrillé que tanto querías
tu llevabas a escondidas a “Chanchín” y “Don Liebre”
los muñecos malvados con los que te encantaba inventar historias
con ellos todo era más divertido.

Hija, ¿recuerdas que un día me viste desnudo?
pusiste tu carita de curiosidad y saliste corriendo
a ver tus muñecos y constatar que todos eran eunucos,
“Papá porqué los muñecos no tienen sexo y tu si?”
nunca hablamos del asunto pero me pediste un muñeco con sexo
me costó conseguirlo pero te lo compré y jugaste con él
debajo de la mesa cubierta con el gran tapete
allí te escondías a inventar historias con tus juguetes
y nos escuchabas pasar
sabías todo lo que acontecía en casa
sabías que era la época de la Segunda Guerra
y aunque no bombardeaban Buenos Aires
te refugiabas debajo a curar las heridas de tus muñecos de trapo
le habías robado los guantes al jardinero
les extirpabas las balas, les cosías los huecos
que la guerra de tus uñas les había provocado
“bisturí, gasa,…” le pedías al elegante Chanchín
que con su sonrisa malévola y su smoking rojo
te ayudaba en tus andanzas…

Jeringas, cateter, esparadrapo, drenaje,
peritonitis, insuficiencia coronaria, cancer
todo tendido en esta cama hija mía
tienes que tomarlo como un juego y suturar
que sólo tu sabes el camino de regreso a tu cuerpo
que sólo tu sabes jugar esta realidad, pequeña…

Y una cosa más
quiero agradecerte que corrieras 20 cuadras buscando un médico
cuando me caí con ese infarto que no me permitió
terminar de escribir un poema para celebrar tus quince años,
entonces fue demasiado tarde, pero te cuento que en todo este tiempo
he estado trabajando en ello…pequeña”


III (inconsistencias extremas, entre los pasillos y el quirófano)
Oscuridad…temblor…leucocitos…ruido metálico
es el carrito de las bolsas azules, llenas de sábanas sucias de los enfermos
por los pasillos se escucha el rumor de los vivos mezclado con
la luz azul de los que se fueron
un águila sobrevuela la madre tierra
maltratado puñado de muñecos torpes
ojos inyectados de ira, bocas agrietadas por la droga
la enfermera se pone los guantes esterilizados
paciencia glóbulos rojos gasa bolsas plateadas y
botellas de vidrio transparente
conteniendo la batalla que se librará en tu interior
corrosión en la mirada
verde el uniforme del salvador
celeste la caricia de las curanderas
números rojos en las máquinas azules
números amarillos en las máquinas grises
control cardiaco control de oxigeno
burbujas temblor cansancio apagón calmante
gota gota gota
ruido de una máquina lejana
esperanzas, dolor de talones
voces en los pasillos
“…es que he visto al diablo….”
“…..ya no se ni qué pensar….”
“…….aquí ya no hay nada que hacer”
Entran dos enfermeras sonrientes
“Que te vamos a poner muy guapa”
de repente la habitación es un palacio
tu eres la reina y el dolor
se ha transformado en un pájaro
que aprende a volar y se va.


IV (cuento y pago)
Las arrugas de tu sábana
se han reunido en una esquina de la cama
se están poniendo de acuerdo para contarte un cuento…

La luna es la mejor moneda
para pagarle al sueño.


Adrián, Madrid, 17 de Abril




Adrián, Madrid, 17 de Abril

3 comentarios:

  1. Anónimo4/22/2010

    Increible relato poesia. el otro dia me lleve a mi hijo a tomar un smoothy inspirado en el milkshake de tu infancia. dicen q entre gitanos no nos leemos la suerte, pero si, si nos la leemos. besos hoku

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  2. Amigo del alma...cuánta ALMA precisás para sobrellevar este desorden...de sábanas, de latidos, de minutos que se agolpan a veces y que pasan rapidísimo otras.

    Cuánta alma para recordar, porque tu cuerpo tiene memoria, y el de ella en esa cama de hospital.

    Casi no puedo escribirte; me hace mal saber y poco poder hacer...te quieeeeeeeeeeeeeeeeero.

    Si éso sirve de algo, quiero que sepas que estoy enviando mi energía hasta tu corazón.

    Resiste amigo, y que tu MADRE jamás se de cuenta de que estás sufriendo; yo lo pasé antes y sé que no es fácil, pero vos podés hacerlo.

    Y gracias por permitirme entrar en tu mundo de palabras y sustos.

    Teresa

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  3. Anónimo4/22/2010

    PRIMITO QUERIDO ESTOY LEYENDO DIA A DIA TUS PENSAMIENTOS LLENOS DE MIEDO Y AMOR PARA ESA MUJER QUE ES PURO AMOR, PURO AMOR
    LOS AMO
    ESTOY CONTIGO TODAS LAS MADRUGADAS AL LADO DE LA CAMA DE MI QUERIDA TIA MARIA. DIOS LA BENDIGA, ES MI ORACION DIARIA.

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