13 abril 2010

Visitando a mi madre enferma, DIA DOS




I
Estoy dormido
metido en la cama de un hotel
en medio de la carretera
abrazando una almohada que huele a limpio
me muevo lentamente para sentir la caricia de las sábanas
y la abuela
me da el beso de las buenas noches

II
El zumbido de un monstruo
me despierta en medio de la madrugada
me levanto a ciegas y voy a la esquina en donde vive
lo desenchufo y se calla
abro la puerta de su cuerpo
para comprobar que está muerto
y el frío de sus entrañas
me hace regresar corriendo hasta la cama.

III
Abrazo
aroma a café con leche
beso en los ojos cerrados
la sábana enredándose en el cuerpo
canela en el vino
abrazo
la miel de los ojos de la abuela
estoy en el útero de mi madre
la sábana enredándose en mi cuerpo
abrazo
navego en el líquido amniótico de un sueño
despierto casi sin aire
el cordón umbilical se ha roto
necesito un café.

IV
Me repito en el espejo
que está frente a otro espejo
que se repite frente a otro
espejo espejo espejo …
la señora de la limpieza me sonríe
detrás de 72 toallas húmedas
en una montaña de historias …
la historia del ejecutivo que apenas durmió dos horas
y salió corriendo a una reunión “muy importante”
la historia de la mujer con su pequeña hija
escapando de una pesadilla que llevan escrita en la frente
la historia del joven enamorado que se quedó toda la noche
mirando el anillo que le dará a su amada
la historia de una pareja que por razones de seguridad
no debería estar en esta historia
la historia de la mujer que inventó algo que podría cambiar el mundo
pero no se atreve a mostrarlo
la historia de hombre que va a visitar a su madre enferma
y que pasó toda noche soñando con monstruos
con cordones umbilicales y con su abuela.


Adrián Arias, 13 Abril, 2010

1 comentario:

  1. Veo que vas de sobresalto en sobresalto.

    La vida no es más que éso: un discurrir de historias que a veces tienen buen final y que otras, apenas nos avisan cuando las cosas pasan.

    La mamá, la abuela, las almohadas y apenas cerrar los ojos para que un sueño amargo te haga ver monstruos...pero al fin llega el sosiego y una calle con sol te regala un beso.

    TE QUIERO

    Teresa

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