24 mayo 2010

Epilogo a gotas (uno)



I
En el café de la esquina, un hombre en la barra
bebe un sorbo de su “largo de café con leche” y tose
inmediatamente después prende un cigarrillo
y fuma aliviado.
Afuera ha llegado el hombre del acordeón
parece sacado del barrio de San Telmo
se equivocó de estación de ciudad de tiempo
toca y extiende una sonrisa como un brazo
para pedir esa moneda que
“a mi no me hará rico y a ud. no lo dejará pobre”
una moneda que es luna
latido y beso.

II
Bip… bip… bip…
suena el aparato que controla el flujo
de líquidos que entran en tu cuerpo por la yugular
deben ser las abuelas, Elena y “Ata” jugando contigo
que no se explican porqué te alimentan con ese líquido blanco
cuando ellas te están esperando con un tentador banquete
pero tu, por favor, no les hagas caso.

III
Tu abuela Silvia, a la que llamas “La Malvada”,
porque una vez la viste pegándole a un niño pequeño,
lanza un grito de dolor en medio de la pampa Argentina
en San Luis está naciendo tu madre, mi abuela,
y ese parto difícil es el principio de ti
el principio de mi
el de mi hija…
Hoy he sentido el olor a pampa entrando por la ventana.

IV
Te has quedado en mis uñas
y retrasas los aviones con tormentas
o pretextos climáticos
para que sea más largo mi regreso a casa
para que corte mis uñas en cada aeropuerto
y las deje en las esquinas
que ellas te servirán de radar para seguirme en sueños
para visitar los lugares que no pudiste conocer
porque el tiempo la fortuna y la paciencia fueron ingratos
y ahora que hay mucho de todo y nada de nada
me haces llorar a escondidas en los baños
es tu forma de visitarme
porque así cada vez que una lágrima se escapa
te quedas
evaporándote en el aire que otros respirarán.



Adrián, entre Madrid y el viaje de regreso a SF.

3 comentarios:

  1. Anónimo5/25/2010

    Adrian, tu poema toca mi alma

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  2. recuerdos que todos tenemos... penas que nos hacen dar cuenta de lo felices que somos cuando no penamos...

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