
El punk rock en el taxi desde el aeropuerto
inunda el viaje nocturno hacia mi viejo San Juan
por el Capitolio camino al Nuyorican
que refleja su Salsa en las calles adoquinadas de conquista
de abrazos y de lenguas que se cansaron de hablar.
Es azul la cintura que ilumina el callejón de La Capilla
medianoche caliente y una Medalla* bien fría
para la sed del recién llegado, que pasea por calles
que se llaman Sol, que se llaman Luna
y la música invade los recodos de la memoria
es allí que el corazón se entrega al mar
tarareando “Mi primera illusion y mis cuitas** de amor
que son recuerdos del alma”.
Los ombligos sumergidos por la Calle San Francisco
en la transpiración de la madrugada
tiburones y tortugas pintadas en pancartas
anunciando una posible explosión, en mi Viejo San Juan,
donde una morena caderas de azúcar
se apodera del amanecer con un quiebre
y una trompeta que llora su pena
hace bailar a un ángel que se cae de borracho
vestido con las alas de gaviota
sonriente y exuberante se lanza al ruedo de las sombras
esperando caer en la nube salvadora del olvido.
Su cuerpo de luz se refleja en el piso resquebrajado
que es el cielo con tus grietas que son tus árboles
que son tus cicatrices mi viejo San Juan
que son tu miedo y tu valor y la infancia
que me brota como agua en los ojos
y tenemos ganas de meternos a una cama y soñar
pero primero un Cuba Libre
en mi viejo San Juan.
*Medalla: cerveza de Puerto rico
** Cuitas: penas
(escrito originalmente la medianoche del 3 de Julio, Nuyorican Cafe y callejón de La Capilla)
© Imagen Adrian Arias
Me gustó mucho, Adrián del Alma mía. Sentí claramente la dulzura y la amargura de ese Viejo San Juan
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