11 enero 2013

De noche (o de día)




No quiero caminar con miedo por la calle
quiero cantar mientras camino
quiero bailar si se me ocurre

No quiero que me tapes la boca por que estoy cantando
o porque quieres que no grite de miedo o dolor
quiero gritar mi canto a los árboles

No quiero correr perseguida por las sombras
quiero correr perseguida por pájaros y nubes
quiero volar con ellos y visitar mis ilusiones

No quiero que me tires al suelo y me maltrates
la tierra es sagrada y mi cuerpo también
puedes calmarte y tratar de pensar

No hay nada malo en pensarlo otra vez
puedes preguntarle a tus pasos o a tu memoria
no hay nada malo en sentarte a pensarlo otra vez

No hay sangre más sagrada que la vive en nuestro cuerpo
ni ideas mas bellas que las que expresa una sonrisa o un beso
no quiero dolor ni compasión ni miedo ni abrazos temblorosos

Quiero escribir un poema en mi cuerpo
el de mi vida libre y tranquila
solo eso, nada mas que eso
-mientras camino por mi barrio-



-paz y poesía-
© Adrián 2013

25 diciembre 2012

Trece ideas acerca del silencio





1
Cada vez que miro el mar
un fuego se prende en mi pecho
2
el aroma del silencio
vive al final de cada palabra
3
cuando mires una flor
deja que la flor también te mire
4
tragar saliva rascarse la cabeza cruzar los brazos
actos de fe en el silencio que queremos romper
5
no peles una mandarina
desnúdala
6
el silencio de la madrugada me enseñó la palabra
“crujiente”
7
el silencio se cambia de ropa
después de cada grito
8
el concepto bittersweet
nunca tuvo nada de sweet
9
“Abuela ¿crees que existen los marcianos?”
“No sé mi amor, pero hay muchos más planetas, mira ese de allá…”
10
romper el silencio es un acto de valor
que debería adjudicarnos medallas
11
tenemos el poder de doblar
el horizonte con una mirada
12
cuando me acaricias, tus manos leen mi cuerpo en silencio
y lo entienden mejor que yo
13
los poemas no se escriben
se tejen.




-paz y poesía-
© Adrián 

24 diciembre 2012

Poema de amor para orquesta de cámara




-Piano-
La lluvia se anuncia sobre las hojas del limonero
-Contrabajo-
Entras en la escena
tu sombra acaricia las flores en la oscuridad
-Percusión-
Mi corazón se acelera
-Silencio de redonda-
Nos miramos
-Cello-
Nos abrazamos en silencio
-2 violines-
el beso es inevitable
-Viola-
El beso es necesario
-2 Celli-
la lluvia se detiene a vivir en nuestros labios por un instante
-Clarinete-
Tomados de la mano
nos vamos alejando de la escena
-Pizzicato en la viola-
La lluvia sigue nuestros pasos
-Piano-
La lluvia se queda a vivir con nosotros.




-paz y poesía-
© Adrián

11 diciembre 2012

¿Por qué aparece una flor cuando despertamos?



-1-
Me levanto de un tirón
pongo los pies en el piso
trato de recordar mi sueño
aparece una flor en mi mente
es un bello diseño geométrico que se repite
-pero no me dice nada-
yo no he soñado con esa flor
yo he soñado con otra cosa que no puedo recordar
o quizá
no quiero recordar.

-2-
Medio dormido
miro mis pies descalzos sobre el piso de madera
los separo uno del otro
con cada leve movimiento de mi cuerpo
mi sueño -mi verdadero sueño- se desvanece y se aleja
y la flor crece en mi mente
pero no me dice nada de nada
es tan solo una flor
o quizá la puerta que cierra mi sueño.

-3-
Mis pies descubren una media
que yace como un cuerpo herido sobre el piso
veo como mi pie derecho se acerca sigilosamente y usando dos dedos
la agarra como queriendo revivirla.
Mi pie izquierdo entra en la escena
se echa encima de la media y la presiona contra el suelo
derepente mis dos pies se han elevado agarrando la media de los extremos
y la estiran como queriendo despertarla
la media ahora baila en la madrugada,
la escena es tan absurda y bella que vuelvo a sentir una conexión con mi sueño
estoy a punto de recordar lo que estaba soñando hace unos minutos
la ridícula y bella flor geométrica se ha ido
la puerta del sueño se abre y entra esa luz enrarecida por la memoria
de un lugar que nunca terminaremos de conocer.

-4-
Entro en el ambiente que no es azul pero al no saber
como describir el color me sale decir que es azul,
siento el aroma único del sueño
entre jengibre y canela que no es ni canela ni jengibre,
empiezo a tocar las invisibles paredes y abrazo
la transparencia de los seres que me invitan a navegar en este azul-canela.
Pero allí está otra vez la flor
la maldita flor que se dibuja aceleradamente en mi mente
para no permitir que regrese al sueño
y por un instante creo entender el papel de la flor
se dibuja en mi mente sin decirme nada
para proteger el sueño
para que no lo recuerde
para no invadirlo de realidad
para no traerlo a este mundo banal.

-5-
Mis pies detenidos en el aire por un instante
reconocen el frío de la madrugada
han pasado solo tres segundos mientras pensaba todo esto
mientras navegaba de regreso a un sueño imposible
mientras dibujaba y borraba y volvía a dibujar aquella flor.
Pongo mis pies uno junto al otro
los froto en el aire como cuando era niño y me caliento
estoy empezando a despertar
la flor se va disipando
estoy olvidando su forma se va de mi memoria
se va
sólo quedan mis pies sobre el piso de madera
y todo un día por delante
que andar.



© imagen y poema Adrian
Nov 5 - Dic 11, 2012




-paz y poesía-

07 diciembre 2012

Hojas que caen, recuerdos levantan




En mi niñez recolectaba hojas
miraba sus líneas para descubrir el futuro
y ahora que estoy en el futuro
miro las líneas de mi mano y recuerdo…

Mi madre me saca a pasear al campo, luego
corremos en la orilla del mar, después
saltamos las piedras de aquel río, finalmente
comemos helado y nos tumbamos a ver las nubes pasar…

Escucho un piano a lo lejos
es el tren de mis recuerdos
soy testigo de la danza secreta
de una bandada de pájaros que me lleva a la luna…
su luz, se refleja en la piel invisible del tiempo
entra por los ojos y viaja
hasta el centro de nuestro cuerpo
allí donde todos dicen que hay un corazón
en realidad hay un pueblo
con sus personas sus animales sus casitas
sus problemas sus abrazos sus canciones
sus juguetes de madera sus ollas de barro
sus abuelas y sus estantes llenos de libros…

Abro un libro y las encuentro
una hoja que parece una boca
otra parece un ojo y la siguiente es idéntica a una oreja.
Las junto y formo una cara.
me acerco a la oreja y le susurro

“Hoja mía, por favor guarda mi voz y la voz de este tiempo,
te pondré al tanto de lo que pase cada vez que pueda
y así un día en el futuro, me recordarás las cosas…”

Y ahora estoy aquí
mirando la palma de mi mano
que es una hoja
y mi brazo que es la rama
y mi cuerpo el tronco
de este árbol que habito en silencio
mientras la vida pasa pasa pasa
llena de hojas que caen
y de recuerdos que se levantan.


© poema e imagen de Adrián

Este poema formó parte del espectáculo Flamenco "Somos Tierra"
de Clara Rodriguez, con baile de La Tania y piano de Clara Rodriguez,
Cowell Theatre de San Francisco, 24 de Noviembre, 2012.




-paz y poesía-

10 noviembre 2012

Cuando lo temporal ¿se vuelve permanente?




Recuerdo que algo urgente tenía que hacer y necesitaba la mesa vacía
agarré todos los objetos sobre la mesa y los puse en una caja,
guarde la caja debajo de la mesa,
la mesa quedó lista para poder hacer aquello
que ahora no recuerdo con exactitud qué fue.
Cuando terminé de hacer lo que no recuerdo
la mesa volvió a quedar llena.
Tomé un descanso antes de volver las cosas a su sitio
pero algo surgió, algo que tampoco recuerdo,
algo importante o quizá urgente o quizá sólo algo.
Agarré todos los objetos de la mesa y los puse en otra caja
que también guardé bajo la mesa,
la mesa quedó vacía y así pude trabajar en esta nueva cosa.
La misma rutina de vaciar, guardar las cosas en cajas
y esconderlas bajo la mesa
ha venido sucediendo durante los últimos años.
Claro que un día las cajas ya no entraban bajo la mesa
y tuve que comprar otra mesa y una más y otras mas,
quizá por la extraña costumbre de seguir teniendo
las cosas en cajas debajo de mesas.
Algunas veces estuve tentado de abrir las cajas
y regresar las cosas a su sitio
o al menos ver qué cosas habría allí adentro, pero
siempre me dije que no importaba
todo esto es temporal,
ya llegará el día que toque sacarlo todo y arreglar.
Un día tuve tantas mesas juntas con tantas cajas debajo
que empecé a vivir sobre las mesas
claro que debía caminar medio agachado
para no chocar mi cabeza con el techo.
Pero seguía teniendo urgencias de vaciar el espacio y
seguí consiguiendo nuevas mesas así que
como ya no tenía donde ponerlas
empecé a apilarlas, creando pisos
de tres o cuatro mesas, con su montón de cajas en cada piso
y al final tuve toda la casa llena de mesas y cajas
y sólo un pequeño espacio al centro en donde me encuentro ahora
pensando en dónde estará la entrada de la casa
o la salida…

Atrapado en mi fortaleza de cajas y mesas
decidí abrir una caja al azar y encontré fotos de hace años,
fotos que tomé cuando solamente tenía una mesa en casa
fotos en las que sonrío, fotos de plantas y flores
-es verdad, ¿qué será de mi jardín?-
y hasta una foto de la primera caja que guardé bajo la primera mesa,
hace tanto tiempo…
Me pasé toda la tarde, noche, madrugada buscando esa primera caja
entre cientos de ellas
hasta que por fin la hallé, tenía una inscripción
“Caja temporal # 1”
la abrí y encontré las primeras cosas que había guardado con apuro.
Había una taza de café, con esa típica mancha marrón
de haber estado seca por años,
un rollo de fotos de esas cámaras que ya no existen
y me pregunté ¿qué fotos habré tomado?
¿quién estará en las fotos? ¿alguien que conozco?
¿alguien que amé o me amó? ¿alguien aun vivo?...
Encontré una partitura musical y recordé
que hace mucho tiempo yo sabía tocar el piano,
encontré un pequeño espejo de mano y no me quise ver en él
y encontré una tarjeta, una nota escrita por alguien,
no reconozco la letra, y dice

“No te olvides, que todos estos objetos dentro de la caja
están aquí temporalmente. No conviertas lo temporal en permanente”
Ahora reconozco mi propia letra,
pero no reconozco haber escrito semejante tontería
claro que nunca convertiría algo temporal en permanente
mis cajas y mis mesas siempre han sido permanentes
vivo con ellas, en ellas, por ellas
lo temporal es haber abierto esta caja
y estar perdiendo el tiempo
escribiendo esto que
guardaré en una caja
y enterraré debajo de todas las mesas de mi vida.



10 Noviembre 2012
©Foto de Diana Marcela "Mudanza" por Adrián (2009)



-paz y poesía-

01 octubre 2012

Poema para ser leído desde lo alto de una escalera de tijera de cinco escalones




-0-
(((A veces siento que he perdido tanto tiempo en mi vida, siento que aun es ayer y hay tiempo de sobra para mañana, pero no hay nada, ni tiempo ni forma de medirlo, solo la vaga ilusión que nos conduce a la locura, y el recuerdo de algunos días de infancia….)))

-1-
Para recordar la infancia hay que subirse a una escalera dorada
la maquina del tiempo se activa con cada paso hacia arriba
y al llegar a la cima sólo hay que levantar la mano derecha y colocarla en la frente
para observar el horizonte como si estuviéramos “descubriendo” America,
así descubriremos nuestra infancia.

-2- (cortándose las uñas)
Los recuerdos son como las uñas.
Una de mis abuelas me decía
que allí donde dejes tus uñas, allí volverás de visita después de muerto
y si tarareas una canción de aquellas, el transporte será más fácil
 “Las manos de mi madre son como pájaros en el aire” …
(aquí hay que cortarse las uñas mientras se tararea la canción, y las uñas se guardan en una cajita, puede ser de fósforos, de mentas o hasta un papelito bien doblado…)

-3- (amigos nuevos)
A lo lejos se escucha la voz de mi otra abuela
ella era así de grande y yo así de chiquito
“¿Sabes el camino de regreso? … si abuela … no te vayas a perder … no abuela…”
Y me perdí,
en el parque, que para mi era como un bosque,
no sabía que camino tomar, era natural, como si quisiera perderme, para también perder otra cosa muy importante, el miedo,
claro que eso me costó un poco de trabajo, porque en realidad, si estaba perdido.
Pero al llegar al claro donde los árboles hacen un circulo, por fin me calmé y me olvidé estar perdido, allí me encontré con mis nuevos amigos
los árboles, las ramas, los pájaros, las mariposas
y hasta un Unicornio, porque en mi memoria de niño está muy claro que allí mismo, había un unicornio, y eso nadie me lo va a negar, soy un niño, siempre digo la verdad.

-4- (mi unicornio café)
Mi Unicornio era casi de color café, digo casi porque era medio transparente. Si se paraba frente a un matorral marrón verdoso, desaparecía, bueno, eso era lo que yo pensaba entonces porque no conocía el concepto de “camuflaje”, y es que él en realidad no quería ser visto por todo el mundo, solo por los niños que andaban hablando con los árboles.
El me dijo que no existen los Unicornios azules, “a quien se le puede ocurrir eso” mascullaba mientras comía sus trocitos de luz, y tampoco existen los Unicornios blancos, esos son caballos con cuernos falsos que usan para las películas de Jolibud.
Parece mentira pero yo volvía a aquel rincón del parque y le contaba mis “cosas”.
“Sabes Unicornio, tengo una bisabuela que parece tener mil años, es como una escultura y tiene las orejas muy grandes…” “No le tengas miedo, antes de su muerte ella te quiere dar algo que nunca olvidarás, cuando eso pase, acéptalo sin miedo”.
Recuerdo que unos días antes de su muerte, la bisabuela Angelina un día me llamó a su cuarto y me regalo un billete de cinco soles, que en la parte de atrás tenia la fortaleza de Saqsaywaman, de Cusco, ese sitio cambio mi vida a los 17 años… (esa es otra historia, pero vale saber que desde entonces he tratado de entender mi vida como el encaje de grandes piedras que nadie cree que puede levantar….)

-5-
Nunca le conté nada a nadie,
porque sabía que no me iban a creer, y eso duele.
Así que tuve que esperar hasta hoy, frente a Uds. para contarlo,
a ver si lo toman como cosa de niños o como
historia conocida en vuestra propia infancia.
Ya se que más normal, aunque doloroso, contar por ejemplo
que un día mi padre agarró la correa y zas…
me castigo por algo que el creía que yo había hecho.
Ahora pienso que el dolor me enseñó más de lo que pensé
(estúpida puerta de vidrio).
Mi Unicornio escuchaba cada palabra y las transformaba en aroma
y esta experiencia de la correa huele a vinagre
y ahora cada uno de mis recuerdos huelen.
Aquel de mi abuelo dándome una pata de cangrejo para comer
y acariciando mi cabeza, ese recuerdo no huele a mar,
huele dulce, con algo de canela
y aquel otro de mi madre tratando de explicarme
“como se hacen los bebes”, ese huele a manzana
y el que huele a limón es el de mi hermana pequeña
cuando me abrazo fuerte y me dijo que me quería
porque yo la cuidaba y la agarré a tiempo justo cuando
se caía de la silla que usaba como caballo, traviesa
con el culito al aire, siempre correteando por la casa como un ratoncito.
Pero hay otros que huelen mas complicado,
porque son el recuerdo de un recuerdo.

-6-
Este recuerdo al principio huele a clavo, después a romero y ruda.
Allá lo veo, es mi padre, que hace pocos días cumplió ochenta,
en realidad tiene once y está jugando con sus amigos en la plaza de San Pedro
pronto harán la travesura del siglo,
esperarán que oscurezca para meterse a escondidas al negocio de Pancracio,
el embalsamador del pueblo.
Parece que hoy le ha llegado un muerto que está muy feo y hay que maquillarlo,
pero Pancracio esta demasiado borracho para hacerlo.
Mi padre y su banda se escabullen por le techo
y entran a la recamara secreta, donde yace el enorme cuerpo de un muerto.
Al principio lo miran con miedo, después de unos segundos sonríen
mi padre abre la caja mágica de Pancracio y se lanzan al rostro.
Uno se encarga de pintarle los ojos al muerto
otro las cejas otro los pómulos y mi padre, los labios,
los pinta con calma y precisión.
Voilá, los niños son los maquilladores oficiales de este muerto.
Donde aprendieron este arte?
Siempre estuvieron al lado de Pancracio y vieron cada uno de sus movimientos.
Medio pueblo llega al velorio y ven la obra de arte,
el muerto esta mas lindo de muerto que de vivo
Pancracio es un héroe, claro que el aún no lo sabe,
porque que la resaca aun le pesa en los hombros.

-7-
Quizá todo esto fue un sueño o es mentira… pero no la infancia nunca miente
eso puede ser un problema o como decía mi otra abuela “es una bendición ser niño, que pena que todos crecen…”
… y hablando de bendiciones
creo que es hora de bajarme de este pequeño cielo y saludar la tierra que hoy día
me toca pisar.
Ah! Y mis uñas cortadas, las quiero dejar en esta esquina, para algún día volver
….volver…. volver….
...porque este poema aun no está terminado ... 
hay muchos aromas que recordar... 



Adrian, 15 Set. 2012
Leido en “Flor y Canto para los Niños” Brava Theater, San Francisco
& “Art in Nature” Festival, en los Redwoods de Oakland.
Imagen de la instalación de libros azules y escalera dorada que se uso para performear el poema.