07 diciembre 2012

Hojas que caen, recuerdos levantan




En mi niñez recolectaba hojas
miraba sus líneas para descubrir el futuro
y ahora que estoy en el futuro
miro las líneas de mi mano y recuerdo…

Mi madre me saca a pasear al campo, luego
corremos en la orilla del mar, después
saltamos las piedras de aquel río, finalmente
comemos helado y nos tumbamos a ver las nubes pasar…

Escucho un piano a lo lejos
es el tren de mis recuerdos
soy testigo de la danza secreta
de una bandada de pájaros que me lleva a la luna…
su luz, se refleja en la piel invisible del tiempo
entra por los ojos y viaja
hasta el centro de nuestro cuerpo
allí donde todos dicen que hay un corazón
en realidad hay un pueblo
con sus personas sus animales sus casitas
sus problemas sus abrazos sus canciones
sus juguetes de madera sus ollas de barro
sus abuelas y sus estantes llenos de libros…

Abro un libro y las encuentro
una hoja que parece una boca
otra parece un ojo y la siguiente es idéntica a una oreja.
Las junto y formo una cara.
me acerco a la oreja y le susurro

“Hoja mía, por favor guarda mi voz y la voz de este tiempo,
te pondré al tanto de lo que pase cada vez que pueda
y así un día en el futuro, me recordarás las cosas…”

Y ahora estoy aquí
mirando la palma de mi mano
que es una hoja
y mi brazo que es la rama
y mi cuerpo el tronco
de este árbol que habito en silencio
mientras la vida pasa pasa pasa
llena de hojas que caen
y de recuerdos que se levantan.


© poema e imagen de Adrián

Este poema formó parte del espectáculo Flamenco "Somos Tierra"
de Clara Rodriguez, con baile de La Tania y piano de Clara Rodriguez,
Cowell Theatre de San Francisco, 24 de Noviembre, 2012.




-paz y poesía-

10 noviembre 2012

Cuando lo temporal ¿se vuelve permanente?




Recuerdo que algo urgente tenía que hacer y necesitaba la mesa vacía
agarré todos los objetos sobre la mesa y los puse en una caja,
guarde la caja debajo de la mesa,
la mesa quedó lista para poder hacer aquello
que ahora no recuerdo con exactitud qué fue.
Cuando terminé de hacer lo que no recuerdo
la mesa volvió a quedar llena.
Tomé un descanso antes de volver las cosas a su sitio
pero algo surgió, algo que tampoco recuerdo,
algo importante o quizá urgente o quizá sólo algo.
Agarré todos los objetos de la mesa y los puse en otra caja
que también guardé bajo la mesa,
la mesa quedó vacía y así pude trabajar en esta nueva cosa.
La misma rutina de vaciar, guardar las cosas en cajas
y esconderlas bajo la mesa
ha venido sucediendo durante los últimos años.
Claro que un día las cajas ya no entraban bajo la mesa
y tuve que comprar otra mesa y una más y otras mas,
quizá por la extraña costumbre de seguir teniendo
las cosas en cajas debajo de mesas.
Algunas veces estuve tentado de abrir las cajas
y regresar las cosas a su sitio
o al menos ver qué cosas habría allí adentro, pero
siempre me dije que no importaba
todo esto es temporal,
ya llegará el día que toque sacarlo todo y arreglar.
Un día tuve tantas mesas juntas con tantas cajas debajo
que empecé a vivir sobre las mesas
claro que debía caminar medio agachado
para no chocar mi cabeza con el techo.
Pero seguía teniendo urgencias de vaciar el espacio y
seguí consiguiendo nuevas mesas así que
como ya no tenía donde ponerlas
empecé a apilarlas, creando pisos
de tres o cuatro mesas, con su montón de cajas en cada piso
y al final tuve toda la casa llena de mesas y cajas
y sólo un pequeño espacio al centro en donde me encuentro ahora
pensando en dónde estará la entrada de la casa
o la salida…

Atrapado en mi fortaleza de cajas y mesas
decidí abrir una caja al azar y encontré fotos de hace años,
fotos que tomé cuando solamente tenía una mesa en casa
fotos en las que sonrío, fotos de plantas y flores
-es verdad, ¿qué será de mi jardín?-
y hasta una foto de la primera caja que guardé bajo la primera mesa,
hace tanto tiempo…
Me pasé toda la tarde, noche, madrugada buscando esa primera caja
entre cientos de ellas
hasta que por fin la hallé, tenía una inscripción
“Caja temporal # 1”
la abrí y encontré las primeras cosas que había guardado con apuro.
Había una taza de café, con esa típica mancha marrón
de haber estado seca por años,
un rollo de fotos de esas cámaras que ya no existen
y me pregunté ¿qué fotos habré tomado?
¿quién estará en las fotos? ¿alguien que conozco?
¿alguien que amé o me amó? ¿alguien aun vivo?...
Encontré una partitura musical y recordé
que hace mucho tiempo yo sabía tocar el piano,
encontré un pequeño espejo de mano y no me quise ver en él
y encontré una tarjeta, una nota escrita por alguien,
no reconozco la letra, y dice

“No te olvides, que todos estos objetos dentro de la caja
están aquí temporalmente. No conviertas lo temporal en permanente”
Ahora reconozco mi propia letra,
pero no reconozco haber escrito semejante tontería
claro que nunca convertiría algo temporal en permanente
mis cajas y mis mesas siempre han sido permanentes
vivo con ellas, en ellas, por ellas
lo temporal es haber abierto esta caja
y estar perdiendo el tiempo
escribiendo esto que
guardaré en una caja
y enterraré debajo de todas las mesas de mi vida.



10 Noviembre 2012
©Foto de Diana Marcela "Mudanza" por Adrián (2009)



-paz y poesía-

01 octubre 2012

Poema para ser leído desde lo alto de una escalera de tijera de cinco escalones




-0-
(((A veces siento que he perdido tanto tiempo en mi vida, siento que aun es ayer y hay tiempo de sobra para mañana, pero no hay nada, ni tiempo ni forma de medirlo, solo la vaga ilusión que nos conduce a la locura, y el recuerdo de algunos días de infancia….)))

-1-
Para recordar la infancia hay que subirse a una escalera dorada
la maquina del tiempo se activa con cada paso hacia arriba
y al llegar a la cima sólo hay que levantar la mano derecha y colocarla en la frente
para observar el horizonte como si estuviéramos “descubriendo” America,
así descubriremos nuestra infancia.

-2- (cortándose las uñas)
Los recuerdos son como las uñas.
Una de mis abuelas me decía
que allí donde dejes tus uñas, allí volverás de visita después de muerto
y si tarareas una canción de aquellas, el transporte será más fácil
 “Las manos de mi madre son como pájaros en el aire” …
(aquí hay que cortarse las uñas mientras se tararea la canción, y las uñas se guardan en una cajita, puede ser de fósforos, de mentas o hasta un papelito bien doblado…)

-3- (amigos nuevos)
A lo lejos se escucha la voz de mi otra abuela
ella era así de grande y yo así de chiquito
“¿Sabes el camino de regreso? … si abuela … no te vayas a perder … no abuela…”
Y me perdí,
en el parque, que para mi era como un bosque,
no sabía que camino tomar, era natural, como si quisiera perderme, para también perder otra cosa muy importante, el miedo,
claro que eso me costó un poco de trabajo, porque en realidad, si estaba perdido.
Pero al llegar al claro donde los árboles hacen un circulo, por fin me calmé y me olvidé estar perdido, allí me encontré con mis nuevos amigos
los árboles, las ramas, los pájaros, las mariposas
y hasta un Unicornio, porque en mi memoria de niño está muy claro que allí mismo, había un unicornio, y eso nadie me lo va a negar, soy un niño, siempre digo la verdad.

-4- (mi unicornio café)
Mi Unicornio era casi de color café, digo casi porque era medio transparente. Si se paraba frente a un matorral marrón verdoso, desaparecía, bueno, eso era lo que yo pensaba entonces porque no conocía el concepto de “camuflaje”, y es que él en realidad no quería ser visto por todo el mundo, solo por los niños que andaban hablando con los árboles.
El me dijo que no existen los Unicornios azules, “a quien se le puede ocurrir eso” mascullaba mientras comía sus trocitos de luz, y tampoco existen los Unicornios blancos, esos son caballos con cuernos falsos que usan para las películas de Jolibud.
Parece mentira pero yo volvía a aquel rincón del parque y le contaba mis “cosas”.
“Sabes Unicornio, tengo una bisabuela que parece tener mil años, es como una escultura y tiene las orejas muy grandes…” “No le tengas miedo, antes de su muerte ella te quiere dar algo que nunca olvidarás, cuando eso pase, acéptalo sin miedo”.
Recuerdo que unos días antes de su muerte, la bisabuela Angelina un día me llamó a su cuarto y me regalo un billete de cinco soles, que en la parte de atrás tenia la fortaleza de Saqsaywaman, de Cusco, ese sitio cambio mi vida a los 17 años… (esa es otra historia, pero vale saber que desde entonces he tratado de entender mi vida como el encaje de grandes piedras que nadie cree que puede levantar….)

-5-
Nunca le conté nada a nadie,
porque sabía que no me iban a creer, y eso duele.
Así que tuve que esperar hasta hoy, frente a Uds. para contarlo,
a ver si lo toman como cosa de niños o como
historia conocida en vuestra propia infancia.
Ya se que más normal, aunque doloroso, contar por ejemplo
que un día mi padre agarró la correa y zas…
me castigo por algo que el creía que yo había hecho.
Ahora pienso que el dolor me enseñó más de lo que pensé
(estúpida puerta de vidrio).
Mi Unicornio escuchaba cada palabra y las transformaba en aroma
y esta experiencia de la correa huele a vinagre
y ahora cada uno de mis recuerdos huelen.
Aquel de mi abuelo dándome una pata de cangrejo para comer
y acariciando mi cabeza, ese recuerdo no huele a mar,
huele dulce, con algo de canela
y aquel otro de mi madre tratando de explicarme
“como se hacen los bebes”, ese huele a manzana
y el que huele a limón es el de mi hermana pequeña
cuando me abrazo fuerte y me dijo que me quería
porque yo la cuidaba y la agarré a tiempo justo cuando
se caía de la silla que usaba como caballo, traviesa
con el culito al aire, siempre correteando por la casa como un ratoncito.
Pero hay otros que huelen mas complicado,
porque son el recuerdo de un recuerdo.

-6-
Este recuerdo al principio huele a clavo, después a romero y ruda.
Allá lo veo, es mi padre, que hace pocos días cumplió ochenta,
en realidad tiene once y está jugando con sus amigos en la plaza de San Pedro
pronto harán la travesura del siglo,
esperarán que oscurezca para meterse a escondidas al negocio de Pancracio,
el embalsamador del pueblo.
Parece que hoy le ha llegado un muerto que está muy feo y hay que maquillarlo,
pero Pancracio esta demasiado borracho para hacerlo.
Mi padre y su banda se escabullen por le techo
y entran a la recamara secreta, donde yace el enorme cuerpo de un muerto.
Al principio lo miran con miedo, después de unos segundos sonríen
mi padre abre la caja mágica de Pancracio y se lanzan al rostro.
Uno se encarga de pintarle los ojos al muerto
otro las cejas otro los pómulos y mi padre, los labios,
los pinta con calma y precisión.
Voilá, los niños son los maquilladores oficiales de este muerto.
Donde aprendieron este arte?
Siempre estuvieron al lado de Pancracio y vieron cada uno de sus movimientos.
Medio pueblo llega al velorio y ven la obra de arte,
el muerto esta mas lindo de muerto que de vivo
Pancracio es un héroe, claro que el aún no lo sabe,
porque que la resaca aun le pesa en los hombros.

-7-
Quizá todo esto fue un sueño o es mentira… pero no la infancia nunca miente
eso puede ser un problema o como decía mi otra abuela “es una bendición ser niño, que pena que todos crecen…”
… y hablando de bendiciones
creo que es hora de bajarme de este pequeño cielo y saludar la tierra que hoy día
me toca pisar.
Ah! Y mis uñas cortadas, las quiero dejar en esta esquina, para algún día volver
….volver…. volver….
...porque este poema aun no está terminado ... 
hay muchos aromas que recordar... 



Adrian, 15 Set. 2012
Leido en “Flor y Canto para los Niños” Brava Theater, San Francisco
& “Art in Nature” Festival, en los Redwoods de Oakland.
Imagen de la instalación de libros azules y escalera dorada que se uso para performear el poema.

03 septiembre 2012

El canto de las sombras




Las sombras, apropiándose del cuerpo
abrazándolo en silencio porque son más de una
hacen de las suyas cuando no estás mirando.

Lentas de luz se evaporan en tus manos cuando saludas
te odian cuando apagas el interruptor o cuando
matas la claridad cerrando los ojos.

Una a una les gusta moverse detrás de ti en secreto
porque hay muchas a cada instante
solo un cuerpo pero miles de ellas acompañándote.

Pálida de luna se queda alguna
cuando hemos dejado entrar de soslayo
el aroma inesperado de la noche.

Los olivos de plata visten su cuerpo
y sale a reflejar su encanto
el astro ciego en flor.

Parodian las ranas el juego de sombras
que saltan sin sentido sobre la piel aflictiva
es el dolor de estar quedándose a solas.

La voz de una de ellas te salmodia
y a coro su oración llorosa te abre
la delicada puerta de los miedos.

Bruna y áspera se esconde en tu cuello
para lanzarse sobre el primero que te hable
de sauces, lagunas o espejos.

La custodia un silencio de fragua
un surtidor de oscuridades claras
y tu la reverencias como si fuera dueña de tu aliento

Se impone del sol pero no cabe
se impone la densidad de un candelabro
y allí está ella vestida de asfalto

abstraída en el follaje del silencio
entre la vereda y el dintel
entre las comisuras del cuerpo tendido

Desmayan comprimidas en atuendo de plata antigua
la boca de un león la rama de un árbol la nube
que anuncia la obscuridad del tiempo…

…siseando las sombras se alejan de tu cuerpo
anunciando la próxima estación de tu piel
el próximo sueño a soñar.



© Adrian, para el Abuelo Carlos Maria, padre de mi Madre, poeta romántico y simbolista del sur.

03 agosto 2012

¿La religión del amor o El Amor como religión?




Despertar la furia del amor
es despertar el viento
hacerlo girar en círculos
divagar en sus brazos aceitosos
acompañar el ritmo ecléctico de sus aplausos
y amasar el gozo de los moretones
obtenidos con el meloso zarandeo
del placer

Despertar la calma del amor
es arrancar la piel del silencio
y devorar cada lengua que crece
en los desfiladeros de la locura
empapelando el agua con trozos de fuego
arrinconando el miedo con la saliva
que produce la inmensidad
de un suspiro

Despertar el equilibrio del amor
es despertar a un moribundo
sacarle los ojos y hacerlo bailar
sobre el terciopelo de sus deseos
bajo el áspero espejo de sus reflexiones
exprimiendo la piel guardada en cada abrazo
atesorando la humedad acumulada
en cada beso

Despertar al amor no es un problema
el problema es dejarlo dormir a veces
para que no se canse de tantas reverencias
para que exista en cada mordisco en cada pena
en cada desesperado poema sin sentido
en cada semáforo a punto de dar el verde
en cada par de cuerpos traspirando sin reparo
hasta mas no poder

(ay el amor, ay la vida
que bueno)


© Adrian, 3 Agosto 2012

01 julio 2012

Ciudad de Gloria (Poema que ha llegado del futuro)



el perfume oscuro de tu cuerpo abiertoooooooggggggggssssssssssssssffffffffffff
sólo tocar tu piellllllllllllllllllllllllkkkkkccccrea el efecto

aaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
el encanto de tu cuerpo en frente del fuego de mis dedosssssssszzzzzfffffffff

orgasmo puede ser sólo mirarte pero esta vez mi lengua retiene el secreto
líquido de tus labiossssssssssssssssssszzzzzzzzzzzzzhhhhhhh

yo no puedo vivir en las flores, las arrancaré un diaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh
mmmmmmmmmmmhhhhhhsssssssssss

el sabor de mi sexo que guardas en tu bocaaaaaahhhhhhhhhh
zzzzzzzzzzzzzzzzhhhhfffffffffffffffffffffff

asfixiado en tu carne, su olor,  tu penetrante
abrazzzooooooohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

y empiezo a sentir que hay sangre dentro
mioooooooooooohhhhhhhffffffffffssssss




© Adrian, poema en el libro "BT: The Lost Library"

27 junio 2012

(Canto escrito por habitantes de la última tribu Amazónica descubierta en el año 2063)




Nace mariposa del árbol
Que en el sueño cada semilla riego
-Kashaniltzi, agua en el cuerpo-
Crece en la luz la rama
Que del tiempo se encargan las gotas
-Kashaniltzi, fuego en la tierra-
Muere la crujiente luna
Que del sol me apodero sin miedo
-Kashaniltzi, piel para el viento-

21 mayo 2012

Acerca de eclipses y cosas difíciles de explicar




A veces le llamamos eclipse
a veces maldición milagro o buena suerte
a veces queremos que sea el fin del mundo
a veces sólo una forma de quedarnos ciegos
o de hacernos fuertes.

Cuando era niño, jugando canicas en el patio de la escuela,
llegó mi primer eclipse
en medio de mi mejor jugada todo se oscureció
el cielo las miradas las posibilidades de ganar
me dijeron que no mire al sol directamente
pero lo hice, mis ojos se cegaron
con un inexplicable dolor de cabeza y perdí.

El brillo apareció en mis sueños durante varias noches
esa luz me empujaba en el aire y me hacía volar
por encima de la ciudad, el bosque y el mar.
Así visité un lugar del que no puedo hablar mucho
no porque sea un secreto sino que
no hay una forma coherente de explicarlo.

Recuerdo que un día, muchos años después,
esperando un autobús de madrugada en una calle desierta
sentí la punta de un cuchillo en mi espalda
mi cuerpo se eclipsó, de repente perdí el miedo
y hablé con aquel hombre en un idioma extraño
nada me podía pasar en ese momento
era de piedra, indestructible y a la vez
liviano, casi transparente.
Me defendí con palabras escogidas cuidadosamente,
aquel entendió que yo sólo era un estudiante
con "un sol" en el bolsillo y se marchó molesto,
cuando llegué a casa dormí por dos días.

Al despertar me di cuenta que había perdido mi clase de lógica
me reí de mi mismo y salí por las calles a caminar, sin miedo.
Desde entonces, empecé a tararear algo en voz baja
ahora siempre estoy haciéndolo, no se que canto
aunque eventualmente creo reconocer la melodía.

No sabemos mucho del sol o de la luna
excepto que  uno es al que le damos vuelta siempre
y la otra nos da vuelta cada día.
Es tan raro pensar que se juntan, como si el cielo fuera de papel
como si jugáramos a hacer un collage.

A veces le llamamos eclipse
a veces ganas de salir corriendo o de atrevernos a hacerlo
a veces queremos que sea el principio de algo nuevo
a veces sólo una forma de abrir los ojos con alegría
o de llorar a escondidas.


©Adrián, 21 mayo 2012