17 enero 2015

poema


Mi cuerpo entra en el espiral del día
y se corta solo
no se castiga ni se da ejemplos
sólo se corta
le sale sangre
la miro fluir
la curo con esas cosas que venden
y al día siguiente
miro la herida y le pregunto
¿herida como estas?
Nunca responde, pero duele.

Escucho a Siouxsie & the Banshees mientras leo a Vallejo
quiero escribir pero tengo sed ¿un pisco sour?
y la espuma es la “querida prudencia”
que lo consuela todo.
Recuerdo a mi tío Pepe
hablándome de Vallejo, de aquel poema
que sube hasta el tercer piso y entra por las narices
así es como debe hacerse un poema
por las narices, con aroma, con dedicación.

Partes de mi cuerpo han cicatrizado
la costra toma tiempo pero crece
la cicatriz se hace grande y bella
la adoras le cantas le haces poemas
es parte del delirio azul que tienen las cicatrices
al perder su cáscara
es parte del dolor saltar de alegría
y decir cosas sin sentido
la sandia explota en el aire
las amapolas son mis relojes
y el chasquido de tus dedos
son el borrador de mis deseos
el borrador de mis dese
el borrad
el borr
el b

© adrián
-entre el ultimo día del año y estos que están pasando hasta hoy 17-

23 diciembre 2014

Identidad


I
No recuerdo el nombre de las cosas
que me hicieron diferente
he olvidado la combinación
de palabras mágicas
las que me transformaban en sapo
en culebra o en ave fénix ...
he olvidado quien soy porque
sólo quiero recordar quien quiero ser
y me marea la idea
de no saber quien fui.

II
A veces pienso
que he nacido para celebrar…
celebrar el maravilloso día
de mi muerte
y cada día perfecciono
las aristas de esta vida
que crecen sólo para rendirse
ante el brillante final
que está en constante equilibrio
con el perpetuo principio.

III
Mi cuerpo está hecho de nubes
de espinas y plumas
de bicicletas mal estacionadas
cicatrices sin memoria y caricias acumuladas
de mariposas azules mi cuerpo
está hecho mi cuerpo es
una calle solitaria un árbol que vuela un río
que lleva miles de barquitos de papel
hechos con todos los poemas escritos
y algunos en blanco para poder seguir.

IV
Cierro los ojos y escucho mi llanto de bebé
aún con los ojos cerrados toco mi rostro y recuerdo
como perdí mi primer diente de leche
me recuerdo ahogado y rescatado del mar
el miedo de mi primer orgasmo ahora es música
soy la piel de la ciudad donde se escribió el graffiti ...
abro los ojos y aquí estoy otra vez
en este cuerpo que alucina la vida
flotando en una habitación de flores de metal
con este delicado pretexto que es respirar.



 © Adrián
Junio-Diciembre 2014

11 diciembre 2014

Un árbol


A las 4:44am
un árbol en mi jardín trató de volar
y falló en el intento.
Era aquel pino que plantaron hace unos años
los antiguos inquilinos
después de una navidad,
fue la vez en que le dijeron al niño
que Papá Noel no existía
y el pequeño se puso a llorar
desconsoladamente.

O quizá fue el árbol del conocimiento
que se quedó sin manzanas
y cayó fulminado
ante la mirada seductora de Eva desnuda
que no paraba de repetir su mantra
“dios no existe, dios no existe, dios no existe”
y sonriente corrió y corrió por el jardín de las delicias
-el del Bosco, por supuesto-
mientras Adán la veía excitado y listo para cometer
todos los pecados posibles.

O quizá fue el árbol de un sueño
ese que siempre crece en el lugar menos esperado
en la tina cuando ella está tomando un baño curativo
o en medio de la oficina cuando él
está teniendo una crisis existencial
o en medio del asfalto
con la entera población mirándolo
mientras el árbol abre los ojos y les dice
“El hombre no existe”
y todos se apuran a despertar en ese instante.



© Adrián
tormenta del 11 de diciembre 2014









09 noviembre 2014

Sospecha



Sospecho que será difícil beber de tu cuerpo
necesitaré una vereda de treguas
y un caminito de parpadeos
una loción de despertares
y una pluma secreta de nirvanas
todo en un frasco pequeñito hecho de esperas
algunas blancas, otras azules
como las manos que amasan el mar
para inventar las olas.

Intentaré respirar la orilla de la tentación
y acumular trocitos de paciencia entre los dedos
descascarando la piel del poema
de a poquitos trataré de convertir
las ganas de beber en ala
las ganas de volar en canto
las ganas de cantar en beso
y quizá entonces pueda
desenhebrar el rojo de tus labios.

Pero la memoria es un animal salvaje
que devora los intentos
un ovillo de remiendos
que desvanece los abrazos
por eso sospecho
que será difícil beber de tu cuerpo

pero seguiré intentándolo.


© Adrián

27 septiembre 2014

Metamorfosis



Ahora soy un conejo
salto la cerca llegando no muy lejos
y caigo en el profundo sueño de Alicia en aquel país…

Ahora soy caracol
detenido en la oreja inquieta de una niña
que cree escuchar las olas olas olas y a lo lejos alguien le dice adiós…

Ahora soy mariposa
surjo de las profundidades de un árbol
me han cortado la cabeza, he suplantado mis ramas con aleteos …

Ahora soy el vaso vacío
el agua esperando el fuego que aun no se prende
la tierra mojada que sigue seca, el aire que pronto despeinará tu cabello…

Cada instante me urge
me transforma me desdibuja y me reconstruye
cada instante es suficiente para morir mil veces y renacer sin notarlo…

Ahora soy Adrián
5 pies 11 pulgadas cabello negro encaneciéndose ojos marrones
pero sólo por un instante porque hay alguien más esperando en la cola de la metamorfosis…


©Adrián, 27 Septiembre 2014

21 septiembre 2014

Lo que me separa de la muerte



Lo que me separa de la muerte
son los calcetines y las canciones de amor
el trago de vino, las aceitunas
y la escalera de plumas
que inventamos en cada conversación.

Lo que me separa de la muerte es
el aroma de algunos recuerdos de infancia
el ajo antes del arroz, la cebolla roja en el ceviche
robarme el pan y remojarlo
en la salsa preparada por la abuela.

Lo que me separa de la muerte es
tan dulce como lo que me separa de la vida
y lo que me acerca a la muerte
es tan duro como
lo que construye esta vida.

Lo que me separa de la muerte es
despertar pensando que todo fue un sueño
soñar pensando que todo es real
quedarme mirando esa nube y perder el habla
cuando veo pasar a aquella mujer.

Pero aquí estoy
olvidándome de su piel
suave como las sábanas solitarias del exilio
para poder seguir disfrutando el aroma
de las cosas que cocino.

Pero aquí estoy
mirando los ojos de aquel niño –en el espejo-
que no sabe cómo formular su siguiente pregunta
mirando el mar de recuerdos que se ahogan
en el horizonte del silencio.

Pero aquí estoy
con las medias puestas
con el vino puesto
con las canciones de amor puestas
reinventando la vida.



©Adrián, 21 Septiembre 2014